Anticurrículum
Guillem Bou Bauzá se matricula en la carrera
de Física en la Universidad de les Illes Balears
(1979). Aprueba el primer año (muchos compañeros
abandonan) pero descubre que no soporta los errores
experimentales y, por añadidura, los crea.
Sabe que el bricolage nunca fue lo suyo, porque procede
de un pueblo pequeño del interior de la isla
de Mallorca, donde hay tres tipos de personas:
A - Los que tienen dibujo
B - Los que tienen letra
C - Los que no tienen ni lo uno ni lo otro
Como nunca ha tenido dibujo no le queda otra vía
que la letra. Consecuentemente, convalida el primero
de Físicas y pasa a segundo de Matemáticas.
La mortandad experimental de la muestra es aún
mayor que en Física: en segundo son cincuenta,
en tercero veinticinco... por suerte veintitrés
llegan a quinto y se licencian.
Una vez licenciado en Matemáticas, observa
como todos sus amigos que dejaron la carrera y se
pasaron a Informática están trabajando
ahora como analistas muy bien pagados (son los años
dorados de la informática, 1981-1991).
Guillem es seducido por la llamada del vil metal
y funda una empresa en zapatillas (sin papeles) con
otros compañeros. En 1989 ganan el Premio Nacional
a la formación de empresas por su proyecto
de control de la producción a tiempo real en
plantas textiles. Ya se sabe cómo acaban estas
cosas: después de la gloria los colegas se
pelean y los destinos se separan.
Por otra parte, desde 1984 ha aprobado oposiciones
a agregado de instituto en Secundaria y se dedica
a explicar logaritmos a delincuentes juveniles. Es
su seguro de vida, porque esta plaza le da mucho tiempo
libre para dedicarse a sus proyectos y le supone unos
ingresos fijos.
En 1990, también en cinco años justos,
termina Informática y ahora tiene dos títulos
universitarios. Es contratado por la Universidad Autónoma
para cubrir una plaza de profesor de Estadística
para hacerla inteligible a pedagogos y psicopedagogos.
A Guillem le apasiona una ciencia no exacta y se
doctora en Educación, sin embargo descubre
que su departamento se mueve por motivos demasiado
humanos (ojo: no estamos afirmando que se contrate
a ninguna profesora previa cata sexual a cargo de
ningún catedrático, ni que se desfalque
dinero de la universidad pública). Tanta humanidad
le conmueve y denuncia los casos de corrupción
al rector, el cual, también conmovido, sugiere
que van a despedirle.
Mientras tanto, cosas de la vida, Guillem recibe
la oferta de ser responsable de diseño curricular
en la Escuela de Policía de Cataluña,
dado que esta institución ha realizado un seguimiento
entre posibles candidatos y ha llegado a la conclusión
que es la persona idónea para formar a los
futuros mandos en temas de tecnología, estrategia,
ciencia y humanidades.
Guillem es contratado a pesar de no tener ningún
carnet de ningún partido político (¿hay
algún otro caso similar en la administración
española?). Alarmado por tanta sinrazón,
se dirige a una conocida esoterista que le informa
que, incluso bajo el punto de vista de las ciencias
ocultas, su contratación no puede explicarse.
En la Escuela de Policía encontramos un correo
electrónico de Guillem a un amigo en el que
le dice lo siguiente:
“... dudo mucho de que la clase política
quiera un cuerpo policial inteligente e independiente.
Aunque se declaren democráticos, creo que prefieren
una policía sumisa que actúe como brazo
ejecutor, atemorizante cuando sea necesario, y no
necesariamente querida por la ciudadanía. Esto
es así y no creo que cambie con un cambio de
gobierno, porque el mal endémico de nuestros
políticos es premiar las fidelidades, no el
pensamiento profesional. Esto coloca a los buenos
mandos en situación paradójica: ser
competente y comprometido con el ciudadano o bien
trabajar al servicio de un interés político;
sin lo segundo no hay ascenso y, por tanto, ninguna
posibilidad de demostrar lo primero...”
Después de practicar las debidas pruebas periciales,
descubrimos que este correo nunca fue escrito por
Guillem, sino que probablemente pertenece a una edición
del cómic Popeye el Marino, en concreto del
episodio Popeye y el robo de las espinacas. Sin embargo,
es cierto que Guillem opta por incluir asignaturas
de negociación, estrategia y comunicación
en la formación de mandos policiales.
Al cabo de unos años, Guillem tiene amigos
entre la clase policial y enemigos entre la clase
política. (Entre esta afirmación y el
párrafo anterior, no hay ninguna relación,
como el lector habrá adivinado).
En 1991 deja la Escuela de Policía y vuelve
a la universidad. Esta vez a un centro diferente,
dinámico y que sí apuesta por la realización
profesional de cada uno de sus miembros. Trabaja a
gusto en la Escuela Superior de Ingeniería
y Arquitectura de La Salle (Universidad Ramon Llull)
y adapta los contenidos estratégicos al mundo
empresarial, para ser incluidos en la docencia de
masters y doctorados.
El material es del agrado de públicos diferentes
(emprendedores, profesionales, estrategas, creativos...)
y todos coinciden en que debe ser editado. Se pone
en contacto con Ediciones Pirámide (a través
del grupo Anaya, en el que ya ha publicado otras obras)
y de este feliz encuentro surge la trilogía
estratégica:
- El arte de la guerra para directivos, directores
y dirigentes (Pirámide, 2004)
- Liderazgo estratégico para directivos,
directores y dirigentes (Pirámide, 2004)
- Movilización y liderazgo para directivos,
directores y dirigentes (Pirámide, 2004)
- Comunicación persuasiva para directivos,
directores y dirigentes (Pirámide, 2005)
(La segunda entrega de la trilogía es el tomo
doble de liderazgo porque, como ya se explicó,
a Guillem se le fue la mano a la hora de escribir
y salieron dos libros en vez de uno. ¿Es posible
que un licenciado en ciencias exactas cree una trilogía
que, en realidad, son cuatro obras? ¡Que devuelva
el título, hombre!)
En su etapa en la universidad pública fue
director del Laboratorio de Aplicaciones informáticas
en Educación en la UAB(1993-1998), por lo que
realizó múltiples proyectos multimedia
que culminaron con la publicación de un libro
que le valió el reconocimiento de las principales
empresas de fotocopias de los países de habla
hispana: El guión multimedia (Anaya, 1997).
Se llegó a dar el caso de que Guillem fuera
invitado a dar una conferencia en la otra punta del
mundo (gastos pagados y remuneración respetable
incluida) y se encontrara con que todo el auditorio
tuviera en las manos unas fotocopias muy bien encuadernadas
de su libro.
Asombrado por tanto reconocimiento social y, sobretodo,
ante las insistencias del sector reprográfico,
Guillem escribe El guión multimedia. Edición
2003 para Anaya. Las acciones de Rank Xerox suben
al día siguiente de su puesta en la calle y
la Universidad Corporativa de Canon le nombra doctor
honoris causa.
Guillem, sensibilizado ante la crisis que supone
esto para una editorial que no se merece que sus obras
sean fusiladas, sin la cual no existiría su
mensaje, envía un correo electrónico
a muchos destinatarios con una sola frase, que luego
un político haría suya: “¡Rec-ti-fi-que!”.
Los destinatarios no entienden el mensaje y, en vez
de comprar el libro, pasan a realizar las fotocopias
en color.
El rector de la UAB que se sensibilizó ante
las denuncias que Guillem, todavía más
sensibilizado, dicta una resolución en la que
sostiene que plagiar el trabajo presentado a una oposición
no es motivo para no contratar al plagiador en su
universidad. Así es nuestro país. Así
acceden algunos a una plaza de profesor universitario
a cargo del estado.
Por lo demás, el currículum de Guillem
se dilata con asesoramientos a entidades oficiales,
empresas, universidades, etc. También con cursos,
conferencias, talleres... ¿Por qué le
contratan? Sigue siendo un misterio... Consultada
una vez más a las altas esferas de la filosofía
y la religión, sólo una respuesta al
enigma es posible:
Tenemos preguntas sobre la existencia de Dios, pero
en el caso de Guillem Bou es indudable que el Ángel
de la Guarda sí existe.
Colaboradores
Joan Montal
Daniel Astudillo Vila
Juan Rivas Llaurador