E-learning
Plagio
¿Policía democrática ?
Corrupción
Teoria del conflicto
Analisis de prensa
Tecnología
 

Corrupción universitaria > Sobre la justicia

 
 
contacto 
creditos 
   

Artículo aparecido en:


diciembre de 2002



dsads adas dsada sdsas d asdsds

persona

 
altres entrevistes
 
 

Sobre la justicia

Recordaremos un cuento indio que no se debe perder de vista. Narra que un león famélico estaba enjaulado. Acertó a pasar por ahí un viajero y el león le pidió que le abriera la puerta porque, si no, moriría de hambre. El viajero así lo hizo pero, una vez fuera, el león le dijo que debía comérselo, ya que no tenía fuerza suficiente para cazar a cualquier otro animal. El hombre replicó que, gracias a su intervención, ahora la bestia estaba libre y que, por tanto, no tenía derecho a devorarlo; sin embargo el león se asía al derecho biológico, que establece que los depredadores cazan las presas que están a su alcance. Y en éstas andaron discutiendo varias horas, hasta que por fortuna pasó por el mismo lugar un hombre sabio.

Ambos le contaron su versión de los hechos y sus argumentos, y parecía que ambos tenían razón. Entonces el sabio dijo: "Veamos si lo he entendido bien... ¿Dónde estabas tú cuando empezó todo este lío?". El león se metió en la jaula y respondió: "yo estaba aquí". A lo que el sabió respondió cerrando la puerta de nuevo y diciéndole: "Pues aquí te quedas".

Y decía que este cuento no debe perderse de vista porque cuando uno estudia Derecho Romano se encuentra con la curiosa casuística de Craso, Julio, Pompeyo y la oveja. Se trata de que Craso roba el animal a Julio y lo vende a Pompeyo. Cuando éstos dos se encuentran se descubre el pastel y ya tenemos un caso paradigmático: ¿de quién es la oveja? Nuestro sistema de derechos, sorprendentemente, permite a Pompeyo retener la bestia, ya que compró de buena fe (harina de otro costal son los antecedentes penales de Craso y la indemnización de éste para Julio).

Sin embargo, esta resolución choca frontalmente con la mentalidad oriental. Si el hombre sabio tuviera que pronunciarse, preguntaría: "¿Dónde estaba la oveja antes de que se armara todo este lío?". Inevitablemente, la oveja volvería a su primer dueño. La justica oriental es profunda, busca restablecer el orden universal previo al conflicto; la justicia occidental es pragmática, consiste en un conjunto de reglas para que sea posible convivir y comerciar.

Se pueden dar ejemplos alternativos que convencerían al lector que el sistema occidental es positivo para la sociedad. Sin embargo, aunque en derecho seamos occidentales, no está de más ser orientales en los actos, las formas y los hechos. Es decir, no está de más intentar reparar el daño que causan las injusticias y ser proactivo en la evitación de las mismas. Este papel, que ahora juegan algunas ONGs, debería ser el emblema de nuestras universidades.

Pero la realidad es muy dura y, ante la invasión de dirigentes académicos tecnócratas y superficiales, que minimizan los argumentos en contra de sus tesis, manipulan la información o menosprecian a la ligera los dramas humanos que se producen en las universidades, uno no puede menos que recordar la crueldad del emperador de Gladiator y exclamar: "¡Dios mío, cuánto romano suelto!"

Guillem Bou
Para correspondencia con el autor: guillembou@yahoo.com

 
         
         
    © Copyright www.conflicto.net 2004.
todos los derechos reservados. Información legal.